En el contexto del mes del orgullo LGBT+, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México llevó a cabo un evento masivo en el Zócalo, donde fue desplegada lo que se describe como «la bandera de la diversidad más grande del mundo», constituida simbólicamente por sombrillas multicolores portadas por miles de asistentes.
Durante su discurso, la mandataria subrayó que esta bandera no solo simboliza el orgullo y la inclusión de la comunidad LGBT+, sino que también representa un “grito de paz” en medio de los conflictos que afectan a diversas regiones del planeta.
Sección de su intervención, se refirió a la ciudad como un espacio pacifista y condenó cualquier forma de violencia, haciendo hincapié en la importancia del respeto a los derechos humanos y a los principios del derecho internacional humanitario.
En su declaración, recordó palabras de la expresidenta sobre la necesidad de que la paz se construya entre los pueblos y la urgencia de respetar el principio de no intervención en asuntos internacionales. A su juicio, “la paz es un piso básico que debe regir a las personas y debe ser una tarea permanente”.
En este contexto, resaltó que alzar la bandera de la diversidad sexual en medio del sufrimiento global también implica levantar una bandera de paz. «Hoy es un grito de paz y de diversidad, un símbolo de inclusión, orgullo y respeto. Afirmamos con firmeza que el corazón de esta ciudad y de este país es de la diversidad y la paz», manifestó.
Finalizó su discurso reafirmando el compromiso de la capital con los derechos y libertades, y destacó que la Ciudad de México se posiciona como la “capital del orgullo y de la transformación”.




