Las autoridades de la República Democrática del Congo han informado un alarmante incremento en los casos de ébola, en un brote declarado hace un mes. La situación se agrava en la provincia oriental de Ituri, donde la movilidad de la población complica los esfuerzos para detectar a las personas expuestas.
El Ministerio de Salud reportó el domingo 72 nuevos casos en solo 24 horas, elevando el total a 782, con 181 muertes confirmadas, de las cuales 29 se registraron recientemente. Médicos Sin Fronteras indicó que los centros de tratamiento están sobrecargados, recibiendo pacientes en etapas avanzadas de la enfermedad, muchos de los cuales no fueron identificados previamente como contactos.
La organización destacó que, a pesar del aumento en los números, la mayor parte puede reflejar una mejor vigilancia comunitaria. Sin embargo, las cifras siguen creciendo y el brote, considerado uno de los peores en la historia del país, se encuentra bajo el impacto del raro virus Bundibugyo, que no fue identificado en las pruebas iniciales.
Más del 90% de los casos se concentran en Ituri, aunque también se han reportado contagios en Kivu del Norte y Kivu del Sur, con propagación hacia Uganda. La tasa de rastreo de contactos ha bajado al 56%, lo que representa una disminución preocupante en la coordinación de esfuerzos para controlar el virus.
El desarraigo de cerca de un millón de personas en Ituri, debido a años de conflicto, dificulta aún más las labores de rastreo. La situación se complica por la migración de mineros artesanales en la zona, que se trasladan entre sitios remotos.
Hasta el momento, 40 personas se han recuperado del virus, mientras que la tasa de letalidad se sitúa en un 23%. La Organización Mundial de la Salud ha aumentado las pruebas y el apoyo logístico en la región, enviando suministros a Congo para combatir el brote.







