Rolando Daza
Apunte
Con tantos sucesos que comentar, hablar de las cosas positivas del mundo y del ser humano. Por desgracia el mundo nos da un golpe de realidad, se encauza a otro destino donde las superpotencias buscan un nuevo orden, no es la lucha entre comunismo y capitalismo, sino por bloques construidos en función del poderío económico y comercial.
Como un recado para Estados Unidos, se realizó el desfile en Pekín del 3 de septiembre para celebrar el fin de la Segunda Guerra Mundial en Asia. Este histórico e impresionante desfile militar incluye al líder chino Xi Jinping rodeado por el presidente ruso, Vladímir Putin, y el mandatario coreano, Kim Jong Un. Los gobernantes, rodeados por representantes de otros 20 gobiernos, en medio de un despliegue militar, seguido por un público de alrededor 50,000 personas congregadas en la plaza Tiananmén, según cifras de medios estatales chinos, y retransmitido en directo. Algo semejante al desfile militar que Moscú organizó en este mayo para conmemorar la victoria sobre Alemania.
En México consideramos que el espectáculo se da en otra parte y no nos afectará. Por desgracia es una visión un poco miope. El desfile mostró a todo el mundo el ejército, la artillería, armas láser, misiles antibuque, drones, bombarderos, todos de producción China y en perfecto funcionamiento. Pretenden establecer una política de prestigio, mostrar arsenal, hacer propaganda y enviar un mensaje a Trump para señalar que no todo el mundo gira a su alrededor.
Además, se unen con otro país el cual no es competencia de EUA ni por su economía ni por su tecnología, pero sí ha mostrado provocación y ambición expansionista, Rusia. La adhesión favorece a Vladimir Putin. Con ella, demuestra que no está solo y que cuenta con aliados que le han ayudado a mantener su economía, como China, India y Turquía.
Ante este panorama, el presidente chino, Xi Jinping, se consolida como un líder estratégico, calculador y racional, que extiende una diplomacia activa en África y América Latina sin mayores cuestionamientos.
Su liderazgo personifica el peso demográfico y económico de China, es socio poderoso al que nadie quiere enfrentar y, para muchos países, representa un alivio frente a la presión estadounidense.
China, junto a sus aliados, cuyas poblaciones superan la suma de América y Europa, reclama su lugar. Esto provoca que países de Europa, Latinoamérica y África busquen diversificar alianzas, al encontrarse con un gobierno estadounidense menos solidario, más enfocado en intereses propios.
Ahora debemos preguntarnos, ¿cómo responderá nuestro gobierno a esta situación mundial? ¿estamos considerando el bloque adecuado a nuestra situación interna?


