Rolando Daza
Apunte:
En este noviembre, existen temas no resueltos por el gobierno de México como la inseguridad, el crimen organizado, la corrupción, la colusión con el delito, la débil respuesta ante los desastres naturales, el bajo crecimiento económico, entre otras situaciones que nos envuelven. Ahora, otro escenario para distraer.
El pasado 15 de noviembre de 2025, una manifestación integrada por autoproclamados integrantes de la “Generación Z” marcharon por las calles de la Ciudad de México y llegaron al Zócalo para protestar contra la violencia, la corrupción y lo que consideran una falta de acción por parte del gobierno de la república. Las demandas de la protesta eran extensas, con un denominador común, la descalificación hacia Morena.
La Generación Z en México (nacidos entre 1997 y 2012) está entrando de lleno a la vida adulta, al mercado laboral y al consumo. Está transformando la economía, la cultura y la política del país.
Son digitales por naturaleza, crecieron con smartphones, redes y acceso a información global, consumen contenido en formatos cortos, la Gen Z ya no dependen de “líderes de opinión” clásicos, noticieros o periódicos, se informa en TikTok, Instagram, YouTube, videos explicativos y son creadores de contenido independientes.
La participación política de la Gen Z es distinta a otras generaciones, no son apáticos, no creen en los modelos políticos tradicionales, se informan en redes sociales, desconfían de políticos formales y se involucran en movimientos sociales más que en partidos.
¿Qué quieren los jóvenes? Según datos de Latinobarómetro, la Gen Z de este país siente desconfianza hacia el Gobierno, pero a niveles bajos en comparación con otras naciones de la región. Los datos también muestran que los jóvenes mexicanos sienten una mayor afinidad al partido gobernante, lo que podría explicarse por la enorme inversión que ha hecho Morena en ayudas sociales dirigidas a ese sector.
La política Gen Z gira alrededor de problemas reales, no ideologías. Sus temas prioritarios son la seguridad, oportunidades económicas y empleo digno, transporte, salud mental, medio ambiente, derechos humanos e igualdad y combate a la corrupción. No buscan discursos, buscan resultados concretos, no esperan que el gobierno resuelva todo, saben que tendrán que construir su propio camino.


