Rolando Daza
Apunte:
Las proyecciones de crecimiento para el 2026 en el mundo, según la OCDE, estiman que el PIB sea de alrededor del 3.0% para 2026, tras 3.2% en 2024 y 3.1% en 2025. Por su parte, el pronóstico del FMI para el próximo año es de aproximadamente 3.1% de crecimiento global.
Ante este panorama, para el próximo año, se considera que las economías avanzadas tendrán un crecimiento lento en comparación de las emergentes. Esto implica que la brecha entre economías ricas y pobres puede mantenerse o incluso ampliarse en ciertos casos si no se avanza en productividad, inversión y reformas.
Las barreras al comercio y la desintegración de las cadenas de suministro globales seguirán siendo un motor de riesgo. La OCDE advierte que mayores costos de comercio y políticas proteccionistas pueden frenar el crecimiento.
Otros factores para reducir el crecimiento de los países son los altos niveles de deuda pública y una inversión lenta. Los conflictos geopolíticos, el cambio climático, posibles shocks energéticos, movimientos bruscos en los mercados financieros y errores de administración gubernamental componen riesgos al alza para que las previsiones se vean empeoradas. La productividad de las naciones se vuelve clave, sin mejoras sustanciales el crecimiento se estanca, produciendo una economía mundial en el 2026 moderada.
En el caso de México, la proyección de crecimiento según el FMI estima que crecerá alrededor de 1.5 %. La OCDE, proyecta 1.1 % en 2026 para México. Esto debido a que el crecimiento estará limitado por factores internos como la inversión privada débil, incertidumbre comercial/exportadora, retos en la infraestructura, y una política fiscal más contenida.
En específico, el FMI advierte que el crecimiento estructural del país, depende de aumentar la infraestructura (carreteras, puertos, energía, combustibles, etc.), mejorar el estado de derecho y la integración comercial. Además, México tiene que avanzar en la consolidación fiscal para evitar que la deuda pública se deteriore.
Como consecuencia se presentan riesgos que pueden afectar el futuro del país. El crecimiento tan bajo (1.1 %) deja poca cobertura frente a shocks externos (comercio, demanda de EUA, tensiones geopolíticas).
Por otra parte, se generan oportunidades que si México logra avanzar en reformas estructurales, mejora la productividad y atrae más inversión extranjera directa, podría “despegar” hacia un futuro más beneficioso para todos.
Para quienes vivimos en México y/o en Guanajuato, implica que el medio ambiente económico seguirá siendo moderado, así que decisiones de inversión, empleo, estudios, etc., podrían requerir estar muy atentos al entorno global y a la especialización.


