Rolando Daza
Apunte:
El 2025 trajo consigo enredadas realidades y tristes lecciones, que tendrán consecuencias el próximo año. Una de ellas, la economía de nuestro país, concluye el año con una desaceleración. No es crisis, tampoco crecimiento. Lo peor, es que estamos acostumbrándonos a observar este fenómeno como algo aceptable.
México es una de las 15 economías más grandes del mundo y tiene los recursos para sostener una fuerte pauta de crecimiento. Lo triste es que no lo hacemos. Las expectativas son que concluiremos el año con un crecimiento de 0.4%.
Durante las tres últimas décadas, el país ha mostrado un desempeño económico que no concierne a su potencial. Una nación con una situación geográfica privilegiada, cuantiosos recursos naturales, la segunda economía en América Latina, sin embargo, de acuerdo con un estudio del Banco Mundial, no ha logrado ser aún más fuerte.
El estudio señala que somos un estado con apertura comercial, una industria manufacturera que se integra a cadenas globales, con “limitado avance en la convergencia con las economías de altos ingresos”. El Banco Mundial estima que el crecimiento económico de México será del 0.5% en 2025, hasta alcanzar el 1.9% en 2027. “Esto refleja una menor demanda interna y externa, así como la incertidumbre en las políticas comerciales que afecta la inversión, en particular en torno a la próxima revisión del T-MEC”.
El factor para que México impulse su potencial económico está en fortificar los motores del crecimiento; el Banco Mundial recomienda estimular la inversión en infraestructura, fortalecer el ambiente empresarial, mejorar la seguridad, brindar mayor certeza regulatoria y medidas que vigoricen los ingresos para una mayor estabilidad económica.
Ante este panorama, México se halla en un momento decisivo dado el desafiante entorno global. Se abrió al nearshoring para atraer inversión, sin embargo, esa puerta se ha transformado en un reto más estratégico. Ahora no solo se trata de atraer inversión, sino de robustecer y retenerla. Así, las acciones tienen que ver con condiciones de certeza, seguridad, infraestructura y, por supuesto, generar el talento calificado que requiere el crecimiento.
El país cuenta con todo para seguirse fortaleciendo. Su ubicación, una gran disposición a exportar, talento y empresas dispuestas a innovar, invertir y colaborar. Se trata de construir políticas públicas que favorezcan la productividad y la innovación.


