Rolando Daza
Apunte:
Cada inicio de año tiene un ritual silencioso. Cambia el calendario, aflojamos nuestras actividades cotidianas, entramos en otra sinergia y, sin darnos cuenta, aparece una pregunta, ¿qué quiero ahora?
Pasa a todos, soñamos con algo especial, grande o pequeño, durante semanas, meses, es lo primero que pensamos al despertar. El futuro se construye en base a pensamientos, de los sueños, de las acciones que emprendemos.
Nuestro porvenir se genera en base a intuiciones, sabemos, que nuestra vida cambiará cuando lo alcancemos. Y cuando lo logramos, es cierto: cambia. Unas horas, unos días, unos meses… en un momento dado aquel objetivo ideal pierde su resplandor, se vuelve habitual, y ya no nos hace tan felices. Así estamos diseñados.
En estos tiempos, nuestras familias, nuestras ciudades Irapuato, León, el estado de Guanajuato, la nación, todos desearíamos tener una mejor vida, mejores posibilidades de crecimiento, de mejorar nuestro bienestar. Sin embargo, esos deseos, se ven reducidos por la política que predomina en todos los ámbitos, dejando a un lado a la economía, la salud, el porvenir. Todo es política.
La economía mexicana mostró al cierre un desempeño aceptable, mejor de lo previsto, impulsado por el consumo privado y por un gasto público con un acento elevado hacia el final del año. Así, en este 2026 el desafío para la administración no es cómo cerró su primer año, sino si logra cambiar, mejorar el desempeño a partir del segundo. Los sueños son para realizarse, los mexicanos debemos volvernos más exigentes.
El entorno del año luce complicado, crecimiento mundial moderado, tasas de interés que bajan, tensiones comerciales persistentes y un proceso de revisión del T-MEC que añade incertidumbre. Ante este panorama, México no puede darse el lujo de vivir a cuenta únicamente del consumo privado y esperar un incremento en el gasto público, no dádivas, para sostener la actividad.
La clave de mejoría para el país, para Guanajuato, está en reactivar la inversión, tanto pública como privada. La inversión fija bruta sigue por debajo de su potencial y la confianza empresarial está en un nivel pésimo.
Sin signos de confianza regulatoria, y una estrategia verosímil de finanzas públicas, será difícil que las empresas privadas ocupen el papel que se requiere para elevar el crecimiento. El fin de 2025 fue mejor de lo previsto. Pero ese alivio estadístico no garantiza nada hacia adelante.


