Comparativa técnica entre un vehículo eléctrico y uno de combustión, con supuestos y resultados operativos.
El BYD Dolphin Mini Plus monta una batería de 38.8 kWh y, en condiciones reales promedio, alcanza unos 330 km por carga. Eso equivale a aproximadamente 8.5 km por kWh. Este rendimiento es la base para estimar costos energéticos operativos.
Tomando un precio medio de la electricidad residencial en México de 2.65 pesos por kWh, cargar completamente la batería (38.8 kWh) costaría cerca de 102.8 pesos. Con ello el costo energético directo por kilómetro es ≈ 0.31 pesos/km.
En un escenario de tarifa de alto consumo (DAC), con un precio medio estimado de 5.5 pesos/kWh, la misma carga subiría a 213.4 pesos y el costo por kilómetro sería ≈ 0.64 pesos/km. Esto muestra la sensibilidad del costo operacional eléctrico a la tarifa aplicada.
El Nissan March de referencia consume aproximadamente 12 km por litro y dispone de un tanque de 41 L. Con un precio de gasolina de 24 pesos/L, llenar el tanque cuesta 984 pesos y permite ~492 km por tanque, es decir ~2.00 pesos/km en combustible.
Comparación a 10,000 km: con los valores anteriores el gasto energético es ~3,100 pesos para el eléctrico (tarifa base) frente a ~20,000 pesos para el gasolina. La diferencia operacional es significativa y se mantiene aun si se aplica la tarifa DAC, aunque con menor margen.
Impacto y utilidad práctica: menores costos energéticos por km reducen el gasto operativo y benefician el costo total de propiedad (TCO). Sin embargo, el ahorro depende de la tarifa eléctrica aplicada, de la eficiencia real del vehículo, y de si se dispone de carga doméstica (la carga pública rápida suele ser más cara).
Consideraciones de adquisición y operación: los eléctricos suelen tener un sobreprecio de entrada estimado entre 80,000 y 200,000 pesos respecto a equivalentes a gasolina. No obstante, existen incentivos y beneficios regulatorios (exenciones de impuestos locales, holograma “0/Exento”, verificación preferencial, estacionamientos y cargas preferenciales) que reducen el costo neto de operación y facilitan la circulación diaria.
Mantenimiento: los eléctricos tienen menos piezas móviles de alto desgaste —sin aceite, bujías ni filtros de combustible— y emplean frenado regenerativo que reduce el desgaste de frenos. Esto traduce menos visitas al taller y menores costos de mantenimiento a lo largo de la vida útil.
Inversión en infraestructura doméstica: contar con un punto de recarga propio es clave para maximizar ahorro. La instalación de un cargador residencial se estima entre 6,000 y 9,000 pesos, variable según modelo y condiciones de la instalación. Esa inversión reduce dependencia de cargadores públicos y asegura tarifas residenciales más bajas.
Ejemplo de payback aproximado: si el sobreprecio de compra es 100,000 pesos y el ahorro operativo es ~16,900 pesos por cada 10,000 km (diferencia entre 20,000 y 3,100 pesos), el periodo simple de recuperación sería cercano a 5–6 años a 10,000 km/año. Este cálculo es orientativo y debe ajustarse por subsidios, financiamiento, depreciación y variaciones en tarifas y precios de combustible.
Conclusión técnica: desde el punto de vista energético y operativo, el vehículo eléctrico presenta menores costos por kilómetro bajo tarifas residenciales; los beneficios concretos dependen de la tarifa eléctrica vigente, del acceso a carga doméstica, de incentivos fiscales y del patrón de uso. Estas variables determinan el impacto real en el costo total de propiedad.


