En Morelia, el Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón (CRIT) en Michoacán atiende a más de 170 niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA) y mantiene una lista de espera de 470 menores, de los cuales 270 cuentan con diagnóstico confirmado, informó la dirección del centro. Esta demanda refleja la creciente necesidad local de atención especializada y servicios de inclusión.
La directora del CRIT señaló que las estimaciones sobre la prevalencia del autismo han cambiado en los últimos años, pasando de una persona por cada mil a referencias que lo ubican hasta en 30 por cada mil. Atribuyó este aumento a una mayor visibilización del trastorno y a la mejoría en la información y procesos diagnósticos.
Explicó que en el pasado muchas personas dentro del espectro fueron diagnosticadas erróneamente o etiquetadas bajo otras condiciones, lo que limitaba su acceso a atención adecuada. Actualmente, dijo, hay más profesionales capacitados y se emplean pruebas estandarizadas que permiten diagnósticos más certeros.
Advirtió que el diagnóstico debe ser realizado por especialistas capacitados, como neurólogos, psiquiatras infantiles o neuropsicólogos, y que no es confiable basarse en pruebas informales o evaluaciones sin sustento clínico. El CRIT insiste en protocolos clínicos para garantizar intervenciones apropiadas.
El centro explicó que su capacidad es limitada y que la incorporación de beneficiarios es paulatina; actualmente puede atender entre mil 50 y mil 100 familias en total, y el ingreso desde la lista de espera puede tardar entre un año y año y medio, según la antigüedad del registro y la duración requerida de la intervención.
Se advirtió que la falta de atención profesional puede afectar la inclusión escolar y social de niñas y niños con TEA, y dificultar la comprensión familiar de conductas que a menudo se interpretan como “berrinches” o hiperactividad, cuando en realidad son manifestaciones del espectro autista.
El acompañamiento del CRIT se orienta a desarrollar habilidades que favorezcan la independencia de los menores y su integración en distintos entornos. La directora subrayó que la inclusión depende no solo de las instituciones y las leyes, sino también de una sociedad informada y con actitudes empáticas.
Asimismo, se hizo un llamado a cuidar el lenguaje al referirse a las personas con autismo o con alguna discapacidad, ya que términos cargados de prejuicio continúan obstaculizando la comprensión y los procesos de inclusión. Recientemente se llevó a cabo una caminata informativa en la ciudad, en la que se convocó a participar con prendas blancas o azules o con distintivos del color asociado a la causa.
El TEA es una condición del neurodesarrollo caracterizada por diferencias en la comunicación social y en patrones de comportamiento, con manifestaciones muy variables entre las personas. No es una enfermedad ni tiene cura; las intervenciones buscan ofrecer apoyos personalizados para favorecer la comunicación, la autonomía y la integración familiar, escolar y social.
La detección temprana permite implementar estrategias de intervención cuando el desarrollo cerebral es más plástico, e incluye terapias de lenguaje, apoyos conductuales y coordinación con la familia y docentes. Estos apoyos buscan generar entornos estructurados que faciliten el aprendizaje y reduzcan factores de estrés.


