El gobierno de Estados Unidos ha acusado al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de tener vínculos con el grupo criminal conocido como «Los Chapitos». Esta situación ha generado preocupación en el ámbito local, dado el impacto que el narcotráfico tiene en la política de la región.
La columnista Denise Dresser sostiene que Sinaloa se ha convertido en un laboratorio político criminal, donde se ha creado una estrategia para ganar elecciones con la ayuda del narcotráfico. Rocha Moya llegó al cargo tras el respaldo del presidente López Obrador.
Dresser advierte que este fenómeno no se desarrolla en un vacío, ya que es objeto de atención de la administración de Trump, que busca justificativos para una posible intervención. Aunque el partido Morena confía en manejar la situación, existe el riesgo de que sus cálculos no resulten como esperan.




