Familiares y ciudadanos de Tlaxiaco, Oaxaca, se reunieron para despedir al ingeniero Pablo Osorio Sánchez, cuyo cuerpo fue encontrado en una fosa en Concordia, Sinaloa. La identificación de Osorio fue realizada recientemente por su familia, quienes habían estado exigiendo su localización desde enero.
El cuerpo de este joven de 26 años llegó a su localidad de origen, donde su madre, Socorro Osorio, lo recibió con profundo dolor. El cortejo fúnebre se trasladó al panteón, acompañado de música de tambora y globos blancos y plateados, mientras los asistentes demandaban justicia.
Durante el trayecto, Maurilio Santiago Reyes, presidente del Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas, ofreció un mensaje en el que condenó el asesinato de Pablo. Señaló que el joven soñaba con construir una casita para su madre y prosperar junto a su familia.
Reyes hizo un llamado a la justicia, destacando la desaparición forzada de personas y la impunidad que prevalece en el país. «No es justo que nuestros hijos regresen en un ataúd», afirmó, mientras evocaba el sufrimiento de miles de familias afectadas.
Al llegar al panteón, el alcalde de Tlaxiaco, Jorge Octavio Hernández Martínez, enfatizó la violencia que sufrió Pablo. Mencionó que sus familiares prefieren no revelar más detalles por temor, resaltando que detrás de esta tragedia hay una historia de esfuerzo y sueños truncados.









