En Guanajuato, 51 docentes imparten educación intercultural en 45 escuelas y atienden a más de 8,300 estudiantes, incorporando lenguas originarias como hñöhñö (otomí), purépecha, mixteco y úza’ (chichimeca jonaz) en el proceso educativo.
El programa está presente en ocho municipios del estado: Comonfort, San Miguel de Allende, San Luis de la Paz, Tierra Blanca, Victoria, Dolores Hidalgo, León y Acámbaro.
La estrategia busca que la lengua materna entre al aula como herramienta de enseñanza, lo que autoridades y docentes vinculan con mejoras en la comunicación y el aprendizaje del estudiantado.
Según fuentes del sector educativo, la política contribuye además a fortalecer la autoestima de niñas, niños y adolescentes, promover la inclusión y reducir brechas de desigualdad al reconocer y validar la diversidad cultural.
En San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo, estudiantes han elaborado compendios literarios en hñöhñö —poemas, relatos y adivinanzas— como expresión de pertenencia y práctica escrita de su lengua.
Docentes locales señalan que el uso de la lengua materna en la escuela también sirve para preservar la historia, la memoria y las tradiciones comunitarias, además de potenciar competencias comunicativas.
En la comunidad de Chupícuaro, en Acámbaro, una maestra con más de dos décadas de trabajo en la enseñanza del purépecha ha traducido materiales sobre derechos humanos y otros documentos al purépecha para facilitar el acceso a información relevante.
En comunidades como Cieneguilla, en Tierra Blanca, directivos y docentes destacan que la escolarización en lenguas originarias contribuye a mantener vivas las costumbres y expresiones culturales, y que la educación intercultural funciona como una estrategia para preservar el patrimonio lingüístico y fortalecer la identidad colectiva.




