El anuncio de un bombardeo atribuido por el presidente de Estados Unidos a operaciones contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico ha elevado la tensión en la región y generó inquietud sobre la seguridad de las costas venezolanas y las relaciones con países vecinos. Autoridades de Venezuela han guardado silencio oficial, mientras el presidente de Colombia aseguró que el ataque se produjo en territorio venezolano.
La primera referencia pública al supuesto ataque surgió durante una intervención radial en la que el presidente estadounidense afirmó que se destruyó una “instalación” desde la que salían embarcaciones con drogas. En esa conversación también vinculó a grupos criminales y a la migración hacia Estados Unidos como parte del contexto del operativo.
Ante preguntas de los medios, el mandatario reiteró que el golpe fue “a lo largo de la costa” y afirmó que hubo una explosión en un muelle donde, dijo, cargaban las lanchas con drogas, sin especificar quién ejecutó la acción ni ofrecer detalles operativos. La Casa Blanca y el Pentágono no han ofrecido una versión oficial que confirme la versión difundida por el presidente.
Especialistas en análisis de imágenes satelitales consultados por medios no han identificado de forma concluyente el muelle señalado, y el Gobierno venezolano no ha emitido una versión que confirme la existencia del ataque. Una emisora internacional informó, citando fuentes no oficiales, que la operación habría sido llevada a cabo por la agencia de inteligencia estadounidense con un dron y que el objetivo habría sido un puerto presuntamente ligado a la banda Tren de Aragua, actualmente vacío según esa fuente.
El Ejecutivo venezolano calificó en términos generales la circulación de informaciones en Estados Unidos como “noticias falsas” sin referirse de forma explícita al incidente reportado por el presidente estadounidense. El ministro de Defensa venezolano advirtió sobre intentos de fragmentar a la Fuerza Armada y señaló que la institución busca mantenerse unida frente a supuestas presiones externas.
En redes sociales circularon versiones que vincularon el supuesto ataque con un incendio en una planta química en la región del lago de Maracaibo; la empresa afectada negó esas afirmaciones y atribuyó el siniestro a un accidente eléctrico en su sistema de cableado. El presidente colombiano mantuvo su postura en redes y afirmó que hubo un bombardeo en Maracaibo, señalando sospechas sobre instalaciones de procesamiento de pasta de coca, sin aportar pruebas verificables.


