Un coche bomba estalló esta madrugada frente a una comisaría en Dunmurry, en las afueras de Belfast, Irlanda del Norte. Afortunadamente, no se registraron víctimas. Las autoridades han calificado el incidente como un atentado fallido.
El explosivo, de acuerdo con un portavoz policial, tenía como objetivo «matar a policías y causar el máximo daño». La ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, afirmó que los responsables de la explosión «no tienen visión, ni apoyo, ni nada que ofrecer a nuestra sociedad», aunque no se ha indicado la autoría del ataque.
El incidente ocurrió alrededor de las 10:30 de la noche, cuando los atacantes detuvieron a un repartidor, colocaron una bomba casera en su vehículo y le ordenaron que condujera hasta la comisaría. La explosión se produjo mientras la policía evacuaba a los residentes cercanos.
El subjefe de policía, Bobby Singleton, calificó la acción de imprudente, resaltando la peligrosidad de desplegar un artefacto de este tipo tan cerca del público. Este ataque se suma a un intento previo en marzo, donde se usó una bomba casera similar en un ataque a otra comisaría, lo que refleja un patrón de amenazas en la región.



