León, Guanajuato – La adopción de energía solar en el sector empresarial puede ofrecer una rentabilidad del 20% en el consumo energético, según expertos en el área.
El uso de paneles solares y sistemas de almacenamiento de energía permite no solo el abastecimiento de las necesidades energéticas de las empresas, sino también la posibilidad de vender el excedente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Un empresario del sector energético destacó que su empresa, originaria de Chile y fundada en 2013 con el objetivo de promover la descarbonización, entró al mercado mexicano en 2019. Desde su llegada, ha realizado 17 proyectos con la multinacional Nestlé, formando parte de una cartera que incluye 50 clientes, de los cuales tres están presentes en varias partes del país.
Con miras al futuro, la empresa planea expandir su presencia en México, proyectando la apertura de una nueva oficina en enero de 2026. La firma contempla invertir aproximadamente 20 millones de dólares en el país, con un objetivo de incrementar esta cifra a más de 100 millones en el corto plazo. En este modelo de negocio, la empresa asume toda la inversión inicial y recupera su capital a través de la venta de energía en un marco de 15 años, esperando un retorno aproximado a los ocho años.
El modelo propuesto permite que, dependiendo de la industria y el tamaño de la empresa, se reemplace hasta un 20% del consumo energético mediante paneles solares, generando así un claro objetivo de rentabilidad.
Además, la compañía está incursionando en el segmento de baterías, que ofrecen ventajas como la reducción de costos y el abaratamiento del uso energético al disminuir la demanda en la red eléctrica. Estas baterías se cargan durante las horas de menor costo y se utilizan durante los picos de demanda, lo que puede aumentar significativamente los ahorros en comparación con el uso exclusivo de paneles solares.
El enfoque de la firma no se limita al ahorro económico, ya que también busca fomentar la sustentabilidad y asegurar la viabilidad de las operaciones en un contexto de creciente demanda por prácticas empresariales responsables. Un ejemplo claro son las corporaciones que operan en México y exportan a Estados Unidos, las cuales ya enfrentan exigencias de sostenibilidad en su producción.


