El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha ordenado la identificación de individuos considerados «terroristas domésticos» y la creación de un sistema de recompensas para incentivar a la ciudadanía a reportar actividades que se perciban como antiamericanas. Esta decisión fue reportada recientemente por un medio de comunicación de Los Ángeles.
Se ha instruido al FBI a identificar a aquellos que recurren a la violencia o que amenazan con ella con el fin de promover agendas políticas y sociales que se consideran contrarias a los valores estadounidenses, en particular, los principios capitalistas y cristianos. Esta iniciativa surge en el contexto de la formación de un nuevo grupo operativo enfocado en el «terrorismo doméstico» y la «violencia organizada», un esfuerzo impulsado por la administración actual para enfrentar a lo que se ha descrito como grupos criminales de «izquierda radical».
Un memorando relacionado con este asunto sostiene que la violencia política actual es consecuencia de campañas organizadas que buscan intimidar, radicalizar y coaccionar a la opinión pública, afectando el ejercicio de la actividad política y el funcionamiento de la democracia.
Además, se ha ordenado a varias agencias federales, incluido el Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro, que trabajen en el desmantelamiento de redes de financiamiento que apoyen a estos grupos considerados peligrosos.
El memorando también menciona que las «agendas políticas y sociales» que podrían ser objeto de sanciones incluyen oposición a la legislación migratoria y posiciones a favor de la migración masiva y la apertura de fronteras. Aunque se ha mencionado el establecimiento de un sistema de recompensas para alentar la denuncia de sospechosos, el documento no aborda específicamente el tema del supremacismo blanco.


