Ginebra se convertirá en sede de una nueva ronda de contactos trilaterales que reúne a delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos, un evento que moviliza a las autoridades locales por la presencia diplomática y las medidas de seguridad asociadas. La convocatoria sitúa a la ciudad en el foco de la diplomacia internacional durante esos encuentros.
El negociador ucraniano Rustem Umérov confirmó que las reuniones se celebrarán en la ciudad suiza en el marco de los contactos promovidos por Estados Unidos para buscar un acuerdo de paz, tal como había anunciado previamente Moscú. Las gestiones tienen carácter trilateral y buscan avanzar en puntos clave del conflicto.
La delegación ucraniana, según Umérov, repetirá varios de los integrantes que han participado en rondas anteriores: el jefe de la oficina presidencial, Kirilo Budánov; el jefe del Estado Mayor, Andrí Gnátov; el líder del grupo parlamentario gubernamental, David Arajamia; el viceministro de Exteriores, Andrí Kislitsia; y el número dos de la inteligencia militar, Vadim Skibitski.
Umérov explicó que la composición del equipo fue seleccionada por el presidente Volodímir Zelenski para garantizar la cobertura de los aspectos militares, políticos y de seguridad en las negociaciones. La designación pretende reunir las capacidades necesarias para abordar las distintas vertientes del conflicto.
El negociador señaló que trabajarán para lograr decisiones sustanciales dentro del marco definido por el jefe del Estado y que el objetivo ucraniano sigue siendo alcanzar una paz sólida y duradera. La declaración subraya la prioridad de avanzar en acuerdos concretos más allá de conversaciones formales.
Ucrania, Rusia y Estados Unidos ya mantuvieron este año dos rondas trilaterales en los Emiratos Árabes Unidos, en las que se abordaron temas similares a los que se esperan en las próximas reuniones. Esas rondas previas sirven de antecedente para las negociaciones que continuarán en Suiza.
Las partes identifican como principal escollo el reparto de la región de Donetsk, donde Rusia ha avanzado y controla más de tres cuartos del territorio. Moscú exige la entrega del área que todavía está bajo control de Kiev, y las autoridades ucranianas rechazan ceder territorios que no han perdido en el campo de batalla, lo que dificulta la posibilidad de un acuerdo.


