En Guanajuato operan 10 centrales de generación de energía limpia con una capacidad instalada de 428 megawatts, ubicadas en Apaseo el Grande, San Miguel de Allende, Silao, San Luis de la Paz, San Felipe y León, lo que representa una aportación significativa a la matriz energética local. Estas instalaciones colocan al estado en una posición relevante dentro de la transición hacia fuentes renovables a nivel regional.
Las plantas funcionan con tecnologías fotovoltaica, eólica, de bioenergía y cogeneración eficiente, integradas en un sistema que busca diversificar el suministro eléctrico. La capacidad acumulada responde tanto a demandas industriales como a objetivos de seguridad energética.
Según las autoridades estatales, la operación de estas centrales permite reducir hasta 880 mil toneladas de dióxido de carbono equivalente al año, con efectos positivos en la calidad del aire y la salud pública. Ese descenso de emisiones se presenta además como una contribución a la mitigación del cambio climático y al ejercicio del derecho a un medio ambiente sano.
La secretaria de Economía explicó que la política económica del estado incorpora la sustentabilidad como pilar de competitividad, al señalar que el impulso a las energías limpias genera empleo especializado, reduce costos operativos para la industria y atrae inversión. Además, destacó que la diversificación de fuentes energéticas fortalece la resiliencia económica.
La gobernadora señaló que estos avances son resultado de políticas públicas orientadas al crecimiento responsable y a la seguridad energética. Enfatizó que el desarrollo de infraestructura renovable forma parte del compromiso del gobierno con las generaciones futuras.
El impulso a las energías renovables en Guanajuato pretende, según el gobierno estatal, conciliar la protección ambiental con el desarrollo económico. Las autoridades sostienen que dicha estrategia ofrece beneficios tangibles en la calidad de vida de la población y en el desarrollo regional.




