La situación de Rubén Rocha Moya genera inquietud en Badiraguato, su tierra natal, que se caracteriza por ser también el lugar de origen de Joaquín «El Chapo» Guzmán. A pesar de las acusaciones en su contra en Estados Unidos, su presencia sigue siendo notoria en la localidad, donde su imagen se encuentra en múltiples esculturales y obras impulsadas durante su mandato.
En la cabecera municipal, su figura destaca en monumentos y espacios públicos, aunque las calles permanecen semivacías, reflejando el impacto del éxodo generado por la lucha interna del Cártel de Sinaloa. Algunos símbolos dedicados al gobernador han comenzado a desaparecer, como un busto que fue retirado del Palacio Municipal, lo que podría indicar un cambio en la percepción local.
En Batequitas, el pequeño pueblo donde nació Rocha Moya, su legado se mantiene a través de referencias permanentes, en un contexto marcado por la pobreza y la discreción respecto a otros personajes señalados por autoridades estadounidenses. Aunque en la región todos parecen conocer la situación, pocos se atreven a comentar al respecto. El nombre del gobernador con licencia aún predomina en el territorio, lo que refleja la complejidad de su influencia local.



