Un hombre que había padecido de depresión severa durante más de tres décadas ha experimentado una notable mejoría emocional tras someterse a un tratamiento de estimulación cerebral profunda, diseñado por un equipo de investigadores de la Universidad de Minnesota. Este enfoque personalizado ha permitido al paciente «sentir alegría» por primera vez en muchos años.
Los detalles sobre este avance se comparten en un reciente informe que destaca cómo los investigadores implantaron electrodos para enviar señales eléctricas a áreas específicas del cerebro, identificadas como críticas en la depresión. Los resultados han sido destacados, ya que los síntomas del paciente se aliviaron durante más de dos años después del tratamiento.
El participante, quien se unió al estudio después de más de 30 años de tratamientos fallidos y reingresos en hospitales, había intentado suicidarse en varias ocasiones. Este tipo de depresión, conocida como resistente al tratamiento, a menudo recurre a la terapia electroconvulsiva, aunque no todos los afectados responden positivamente a este método.
En este caso particular, el paciente había recibido dos ciclos previos de estimulación cerebral, los cuales no habían proporcionado el alivio esperado. Para abordar los desafíos individuales, se utilizó un enfoque novedoso que incluyó la resonancia magnética funcional (fMRI) para mapear las redes cerebrales del paciente. Esto permitió a los investigadores personalizar el tratamiento al implantar electrodos en áreas específicas que influyen en los síntomas depresivos.
Tras la estimulación de diversas redes neuronales, el paciente comenzó a experimentar felicidad y una sensación notable de calma. Con el tiempo, a través de un programa de estimulación diaria ajustada a sus respuestas, el paciente logró superar pensamientos suicidas en un lapso de siete semanas, y sus síntomas mejoraron significativamente en seis meses, alcanzando una remisión completa que se mantuvo durante dos años y medio.
El siguiente paso en la investigación consiste en implantar electrodos en un segundo paciente, con el objetivo de realizar ensayos clínicos de doble ciego que proporcionen más evidencia sobre la eficacia de esta innovadora terapéutica.


