La Guardia Revolucionaria de Irán ha confirmado que llevó a cabo ataques contra una base estadounidense en Jordania y otros 21 objetivos en el golfo Pérsico, en respuesta a las acciones de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz. Este episodio marca uno de los intercambios más significativos de hostilidades desde el alto al fuego acordado en abril.
Los ataques, que también afectaron a instalaciones en Kuwait y Baréin, se produjeron luego de que el Ejército estadounidense anunciara que había atacado defensas antiaéreas iraníes y otros puntos estratégicos en la región. Esto se produjo tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense, un incidente que el presidente Donald Trump calificó como un acto que requería una respuesta contundente.
La escalada de violencia genera incertidumbre acerca de las posibilidades de alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto iniciado el 28 de febrero, tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán. En medio de estos enfrentamientos, Teherán ha respondido disparando contra objetivos cercanos que albergan bases estadounidenses y ha ejercido control sobre el estrecho de Ormuz, vital para el transporte de petróleo y gas.
Los últimos bombardeos estadounidenses se prolongaron por aproximadamente cuatro horas, durante las cuales se atacaron cerca de 20 objetivos iraníes. Medios iraníes informaron que la isla de Qeshm y la ciudad portuaria de Sirik, ubicadas en el estrecho de Ormuz, fueron blanco de los ataques. La Guardia Revolucionaria anunció que lanzó misiles de largo alcance contra la base de Al-Azraq en Jordania, apuntando a hangares de cazas F-35 y a un centro de mando. Además, advirtieron que están dispuestos a brindar una respuesta «aplastante y decisiva» ante cualquier nuevo ataque estadounidense.






