Juan Miguel Alcántara Soria
León XIV se refiere en “Magnifica Humanitas” al efecto de la revolución digital sobre la libertad humana, también. “Es urgente promover un uso de las tecnologías que refuerce la libertad interior: educación en la sobriedad digital, protección de los menores y lucha contra los modelos que prosperan a costa de la vulnerabilidad. Cuando cada gesto deja huellas -desplazamientos, compras, relaciones, preferencias- se crea un poder nuevo: el de perfilar, prever y orientar los comportamientos, a menudo sin que las personas tengan plena conciencia de ello. Si estos datos se utilizan para tomar decisiones que inciden en oportunidades concretas (acceso al crédito, selección de personal, servicios), existe el riesgo de socavar la libertad y discriminar a los más vulnerables.
“La libertad, en la era digital, no es sólo una cuestión interior; es también un asunto público, que exige normas claras, transparencia, vías de recurso y límites proporcionados al uso de tecnologías invasivas, para que la tecnología esté al servicio de la persona y no se convierta en una forma de dominio de las conciencias”.
“Una parte significativa del funcionamiento de la economía digital se sustenta en el trabajo silencioso de millones de seres humanos, empleados en actividades poco visibles pero esenciales: etiquetado de datos, moderación de contenidos y entrenamiento de modelos. A este arduo trabajo se suma la tarea, aún más brutal, de la extracción de los recursos necesarios para la producción de los dispositivos y microprocesadores en los que se basa la IA. En algunas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas en la trituración de los materiales de los que se obtienen las tierras raras. Cuerpos marcados, mutilados, consumidos para que el flujo de los cálculos no se interrumpa. Las redes criminales utilizan plataformas en internet, sistemas de mensajería, pagos anónimos y técnicas de perfilado para reclutar, controlar y trasladar a víctimas de la trata, muchas veces menores de edad, convirtiendo a hombres y mujeres en “datosˮ que rastrear y “paquetesˮ para transferir dentro de los mismos circuitos digitales que sustentan gran parte de la economía global”. “Si no queremos pedir perdón en el futuro por no haber sido fieles al tesoro de la dignidad humana, hoy nos corresponde ser directos y firmes a la hora de denunciar la trata en sus múltiples manifestaciones y de apoyar, paso a paso, caminos reales de prevención, protección, liberación y rehabilitación”, agrega León XIV.
“El colonialismo actual no sólo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable. Territorios enteros se ven, en el presente, atravesados por una nueva lógica de extracción: la de los flujos sanitarios, perfiles epidemiológicos, mapas genéticos y datos demográficos. Estas son las nuevas “tierras rarasˮ del poder: informaciones vitales que pueden utilizarse para entrenar modelos predictivos, orientar estrategias de inversión, anticipar crisis y, seleccionar quién y qué importa. Quien posee los datos sanitarios de poblaciones enteras, posee en realidad una palanca estructural sobre el futuro: puede moldear las necesidades y los mercados.
“Es necesario actuar en varios frentes: Primero, para exigir una mayor transparencia de las cadenas de suministro que sustentan la industria tecnológica y la economía digital, de modo que ninguna ventaja competitiva se construya sobre la explotación invisible. Segundo, que las empresas adopten criterios claros de verificación ética preventiva (due diligence, debida diligencia), incluyendo la protección de los trabajadores, la lucha contra el trabajo forzoso y el impacto social de los modelos de negocio basados en datos. Y exigir a plataformas digitales que cooperen para impedir que las herramientas de comunicación, pago y elaboración de perfiles se conviertan en canales de captación y control de las víctimas. Si la técnica se inscribe en un horizonte de sabiduría, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, justicia y fraternidad”.
En el Cap. V, León XIV se refiere a un ámbito más dramático: la guerra y la revolución digital. Lo leeremos.










