Las delegaciones de Israel y Líbano acordaron en Washington implementar un alto al fuego condicionado a la detención de los ataques de Hezbolá contra territorio israelí y las operaciones en el sur del Líbano. Este acuerdo se logró con la mediación de Estados Unidos y representa un avance significativo en un contexto de tensión entre ambas naciones.
Durante la reunión, las partes diseñaron un plan para establecer «zonas piloto» en Líbano controladas por el Ejército libanés, excluyendo la presencia de Hezbolá. Este plan busca garantizar una mayor estabilidad en la región.
Las delegaciones, encabezadas por los embajadores de Israel y Líbano en Estados Unidos, se reunieron en el Departamento de Estado, marcando la cuarta ronda de negociaciones de este año. La primera reunión de este tipo tuvo lugar el 14 de abril, constituyendo el contacto de más alto nivel entre los dos países desde 1993.
Hasta ahora, los contactos han permitido aprobar un alto al fuego que ha sido interrumpido por Israel, que sostiene haber intensificado su ofensiva en respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, que se opone a las negociaciones.
El acuerdo alcanzado estipula que el alto al fuego está condicionado al cese total de los disparos de Hezbolá y la evacuación de sus operativos en la zona limítrofe. Ambas partes esperan avanzar en la creación de zonas pilotas que permitan el control exclusivo de las Fuerzas Armadas libanesas sobre el territorio, excluyendo actores no estatales.
Acordaron también reanudar las negociaciones el 22 de junio con el objetivo de alcanzar un acuerdo integral de paz y seguridad en la región.










