Washington, D.C. — Recientes declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos han indicado que la decisión de llevar a cabo un ataque aéreo contra Irán fue tomada minutos antes de la ejecución de la operación. Este ataque, conocido como “Martillo de Medianoche”, resultó en bombardeos a instalaciones nucleares en diversas localidades iraníes, incluidas Fordó, Natanz e Isfahán.
La operación, que según informes del Pentágono había sido planificada durante meses, fue autorizada en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y Teherán, en medio de negociaciones fallidas para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear.
El ataque aéreo, que involucró a un considerable contingente de 125 aeronaves —incluidos siete bombarderos B-2, aviones cisterna y cazas—, tenía como objetivo explícito frenar el desarrollo de un programa nuclear en Irán. Las autoridades indican que todos los blancos fueron alcanzados, aunque se están realizando evaluaciones para determinar la magnitud de los daños ocasionados.
Previo a la operación, el presidente supervisó los preparativos desde la sala de crisis en la Casa Blanca, tras pasar la jornada en actividades recreativas. A pesar de las advertencias, el gobierno estadounidense había dado a entender que una decisión sobre un ataque sería tomada en un plazo de dos semanas.
Este ataque sigue a una serie de bombardeos realizados por Israel contra instalaciones militares y nucleares iraníes, que habían intensificado los intercambios de hostilidades entre ambos países en los días previos a la operación de Estados Unidos.




