Millones de nepalíes acudieron a las urnas en unas elecciones que afectan directamente la estabilidad política del país y el futuro del movimiento juvenil que desafía a la élite tradicional. La jornada registró alta participación y, según autoridades, transcurrió mayoritariamente con normalidad.
El portavoz de la comisión electoral señaló que no se han producido interrupciones significativas desde la apertura de los casi 11 mil centros de votación. Las autoridades locales convirtieron escuelas y edificios públicos en centros electorales y decretaron días festivos oficiales para facilitar la participación.
Los comicios se presentan como un pulso entre la vieja guardia política, encarnada por el veterano ex primer ministro K. P. Sharma Oli, y la nueva generación representada por Balendra «Balen» Shah, el alcalde independiente de Katmandú. Este enfrentamiento emerge tras una oleada de movilizaciones juveniles que provocaron la caída del gobierno anterior y expresan el descontento por la corrupción, la inestabilidad política y la falta de oportunidades económicas.
La policía indicó que, aparte de altercados menores, la seguridad se mantuvo bajo control. En el distrito de Udayapur una urna sufrió daños leves por la explosión accidental de una bala en posesión de un agente de seguridad, y en Dolakha se realizó un disparo de advertencia al aire para dispersar un intento de agresión contra personal electoral.
Casi 19 millones de personas están llamadas a votar para elegir la cámara baja del Parlamento, cifra que refleja un aumento en el padrón respecto a los comicios anteriores. El proceso electoral continuará hasta el cierre de la jornada en la tarde, según los procedimientos establecidos.


