La Arquidiócesis Primada de México ha hecho un llamado a la sociedad para que la violencia en las calles se transforme en una «semilla de paz». En un pronunciamiento reciente, la institución eclesiástica destacó la necesidad de desarmar no solo las calles de armas físicas, sino también de símbolos que fomentan el odio y la corrupción.
La Arquidiócesis subrayó que es imperativo que la iglesia, el gobierno y las organizaciones civiles trabajen de la mano para crear un «nosotros» sólido y diverso, capaz de enfrentar la violencia y promover la paz. En su editorial del semanario «Desde la Fe», se resaltó que la violencia comienza con la exclusión y el olvido, y que cada vida perdida debe ser recordada como un llamado a la acción.
«Desarmar nuestras calles» requiere de un esfuerzo colectivo, donde cada sector de la sociedad asuma un rol activo en la promoción de justicia y el rechazo a la indiferencia. El compromiso, afirmaron, debe traducirse en acciones concretas como la educación, el acompañamiento y la creación de espacios de diálogo.
Por último, la Arquidiócesis hizo un llamado a que el clamor de las víctimas despierte un sentido de responsabilidad compartida y que la sangre derramada sirva como impulso hacia un país que respete y celebre la vida.




