La proliferación de imágenes generadas o manipuladas por inteligencia artificial plantea riesgos directos para empresas, aseguradoras y usuarios en España, que pueden sufrir perjuicios económicos y reputacionales si no verifican la autenticidad de los contenidos que reciben.
Internet está lleno de fotos, vídeos y memes cuya apariencia puede ser indistinguible de la realidad, y en paralelo han surgido numerosas herramientas destinadas a detectar imágenes creadas o alteradas con IA. Gobiernos, empresas tecnológicas y centros de investigación están desarrollando sistemas para distinguir contenido real de sintético, mientras expertos analizan su fiabilidad y la probabilidad de que el público los utilice.
Informes recientes estiman pérdidas millonarias derivadas de fraudes que emplean contenidos generados o modificados con IA, desde reclamaciones basadas en facturas falsas hasta denuncias de daños que nunca ocurrieron. También se han detectado manipulaciones difundidas en medios y redes y el uso de clonación de voz para ordenar transferencias fraudulentas.
Existen ya herramientas comerciales y gratuitas —como IMGDetector.ai, RealReveal, Tenorshare Deepfake Detection, AI or Not o Vericta— que analizan inconsistencias, deformaciones, desajustes en píxeles y huellas digitales dejadas por los algoritmos generadores para identificar imágenes sintéticas o manipuladas.
Empresas especializadas han desarrollado tecnologías que permiten verificar en segundos si una imagen o un vídeo es auténtico, una capacidad que consideran cada vez más necesaria cuando una foto puede implicar un coste directo para una compañía. Sectores como los seguros, el comercio electrónico, la logística y el sector inmobiliario están entre los más expuestos.
El etiquetado de origen de las imágenes creadas con IA se plantea como solución técnica, pero tiene limitaciones prácticas: las marcas de agua y metadatos pueden alterarse y no existe un estándar único que obligue a todos los modelos y plataformas a cumplir las mismas reglas. Por ello, conviven propuestas de etiquetado con sistemas independientes de verificación.
Desde el sector de la ciberseguridad se sostiene que las herramientas de detección tienen futuro pero no serán infalibles: las mejoras en detección suelen ir acompañadas de avances en generación en lo que algunos describen como una «carrera armamentística digital». Aun así, su utilidad se destaca en entornos profesionales como medios de comunicación, tribunales y fuerzas de seguridad.
Un reto importante es la baja permeabilidad de la cultura de la ciberseguridad entre la población general, lo que dificulta que los usuarios corr comprobaciones sistemáticas sobre la autenticidad de una imagen. Por ello, los expertos recomiendan combinar regulación, responsabilidad de las plataformas y alfabetización digital.
En ese marco, el pensamiento crítico y la educación en verificación de contenidos son claves, ya que no existe una solución única que garantice por sí sola la fiabilidad de la información visual en el ecosistema digital.


