En México, por primera vez la Suprema Corte de Justicia de la Nación está formada mayoritariamente por mujeres, con cinco ministras frente a cuatro ministros, un cambio que modifica la composición del máximo tribunal del país y tiene impacto en la toma de decisiones judiciales a nivel local y nacional.
La magistrada Yasmín Esquivel atribuyó ese resultado al avance de las juzgadoras que, según señaló, “abrieron brecha” para lograr un progreso que no se había dado en dos siglos.
Desde su despacho en la Ciudad de México, Esquivel defendió la mayoría femenina como un reconocimiento a la función de las mujeres en la justicia y como una ruta hacia una impartición de justicia más equitativa.
La magistrada sostuvo que, dado que las mujeres representan la mitad de la población, lo deseable es que esa proporción se refleje en los cargos de decisión del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Recordó que ella es la primera ministra de la Corte elegida por votación popular tras una reforma impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, medida que, a su juicio, abrió oportunidades para mayor paridad.
Esquivel vinculó la transformación institucional con otros cambios políticos, como la elección de la primera presidenta de la República y la existencia de una legislatura con representación paritaria, y afirmó que ello ha favorecido el acceso de las mujeres a la justicia.
Señaló que la reforma judicial fue fundamental para la igualdad sustantiva al establecer que la mitad de los cargos electos debían ser ocupados por mujeres, cuando antes su presencia en la carrera judicial rondaba el 25 por ciento.
La magistrada afirmó que la mayor presencia femenina en cargos de decisión contribuye a reducir la brecha de género y sirve como ejemplo para niñas y adolescentes sobre la posibilidad de alcanzar puestos de responsabilidad mediante esfuerzo y estudio.
No obstante, advirtió que persisten barreras, como la carga de roles de cuidadoras, que imponen una mayor responsabilidad social sobre las mujeres a pesar de los cambios en su posición pública.
Esquivel relató haber sufrido discriminación en su carrera frente a colegas que mostraban actitudes de superioridad, y destacó la importancia de la inteligencia emocional y la dedicación para ser reconocidas como iguales.
Finalmente, insistió en la necesidad de impartir justicia con perspectiva de género y de alzar la voz frente a la violencia contra las mujeres; citó la cifra, por ella mencionada, de al menos diez mujeres asesinadas al día en el país por razones de género.


