Miles de mujeres marcharon por la Ciudad de México desde Paseo de la Reforma, Plaza de la República y avenida Juárez hasta el Zócalo para exigir justicia, mayor seguridad y una representación efectiva en los diversos espacios públicos y políticos de la capital.
La movilización, que se prolongó por varias horas, reunió a universitarias, madres, abuelas, niñas y niños, así como a familiares de personas desaparecidas y colectivos de búsqueda, que ocuparon arterias principales de la ciudad.
Los muros y tapiales a lo largo de Reforma se convirtieron en puntos de protesta contra sentencias consideradas injustas y para denunciar casos de acoso sexual, incumplimiento de pensión alimenticia, conductas de abuso por parte de docentes y violencia en relaciones de pareja.
Los colectivos se organizaron para cuidarse entre sí; agrupaciones identificadas como “las de negro” acompañaron y resguardaron contingentes en distintos tramos de la marcha.
Se reportaron intervenciones con martillos y aerosoles en la estación Hidalgo del Metrobús y en los tapiales próximos a comercios, hechos que generaron tensión en algunos puntos de la ruta.
Las manifestantes señalaron que las protestas no reemplazan a las víctimas; recordaron que casi 3.000 mujeres tuvieron muertes violentas en el último año y que 725 fueron reconocidas oficialmente como víctimas de feminicidio, según cifras mencionadas por participantes.
El punto de salida formal fue la Glorieta de las Mujeres que luchan, donde previamente fue retirada la figura de Cristóbal Colón en el marco de una ola de críticas al legado colonial.
El corredor que abarcó desde la Glorieta de la Diana y el Monumento a la Revolución hasta el Zócalo se mantuvo como un flujo constante de personas, con batucadas, consignas, música y pancartas.
También participaron colectivos de la periferia, como habitantes de Cuautepec Barrio Alto, que denunciaron desapariciones y violencia en sus zonas, además de mujeres con distintas discapacidades, personas sordas, neurodivergentes y pacientes con enfermedades crónicas.
En la Plaza de la Constitución se registraron lanzamiento de botellas, piedras y petardos, intentos por derribar vallas y la quema de carteles, mientras buena parte de las asistentes permanecía sentada observando los hechos.
Por la noche, manifestantes lograron romper parte del cerco frente a la sede del gobierno de la Ciudad de México; la autoridad local informó de una participación superior a 120.000 personas y calificó la jornada como de saldo blanco, mientras las organizadoras sostienen que queda pendiente un saldo de justicia por cobrar.


