La información sobre el estado del nuevo líder supremo de Irán tiene repercusiones para la seguridad regional y podría afectar rutas comerciales y la presencia de fuerzas extranjeras en territorios vecinos, con impacto directo en la seguridad local.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el nuevo líder supremo, Mojtabá Jameneí, está herido y probablemente desfigurado, y puso en duda su capacidad para ejercer el liderazgo tras casi dos semanas de ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
Hegseth calificó la primera declaración pública del nuevo líder como débil y destacó que se trató de un comunicado escrito sin audio ni video, interpretando esa ausencia como indicio de que su padre, el ayatolá Alí Jameneí, habría sido asesinado y que el nuevo representante estaría asustado y en fuga.
Las autoridades iraníes no han mostrado públicamente al hijo del ayatolá desde que una asamblea clerical lo eligió, y en la primera intervención pública su mensaje fue leído por un presentador de televisión.
En el comunicado leído se prometió mantener cerrado el estrecho de Ormuz y se instó a los países vecinos a cerrar las bases estadounidenses en su territorio, advirtiendo que de no hacerlo podrían convertirse en blancos de ataques.
Un funcionario iraní declaró que el recién nombrado líder sufrió heridas leves pero siguió en funciones, mientras la televisión estatal lo describió como un «herido de guerra», lo que deja a la vista versiones discrepantes sobre su estado y su capacidad de mando.


