Un juez federal absolvió a Javier “N”, acusado del homicidio del activista y comunicador comunitario Samir Flores, en un fallo que tiene repercusiones locales en comunidades de Morelos afectadas por proyectos energéticos. La decisión fue comunicada por la asociación Frente De Pueblos Morelos Puebla Tlaxcala, que sigue el caso de cerca.
La asociación señaló que la absolución se funda en que las entrevistas de los principales testigos resultaron deficientes e inverosímiles y en inconsistencias detectadas en la carpeta de investigación presentada por la fiscalía de Morelos bajo la gestión de Uriel Carmona. Según el comunicado, esos elementos afectaron la teoría del caso.
El juez, según la asociación, consideró que existe un posible móvil vinculado al activismo de Samir, y la organización criticó el papel de la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Libre Expresión por citar a declarar a familiares y compañeros en lo que calificó como un proceso desgastante y revictimizante.
En el escrito la asociación acusó al exencargado de la fiscalía de haber “construido” la investigación: habló de creación de testimonios y testigos, denuncias de desaparición forzada y asesinatos de testigos, posibles declaraciones bajo tortura, declaraciones falsas ante el juez y ocultamiento o desaparición de carpetas de investigación. Agregó que no se brindó protección adecuada a testigos que expresaron temor por su integridad.
Frente De Pueblos Morelos Puebla Tlaxcala también instó a que se investigue a diversas autoridades señaladas en su comunicado, incluyendo al presidente en funciones, exfuncionarios estatales y policías ministeriales, y pidió que se revise toda la cadena de mando de la fiscalía de Morelos desde el ministerio público hasta exresponsables institucionales.
Los hechos que provocaron la movilización ocurrieron cuando Samir, comunicador de una radio comunitaria, fue llamado a la puerta de su vivienda antes de salir a realizar su programa matutino; tras un diálogo breve, fue atacado y perdió la vida.
Samir Flores era reconocido como defensor del territorio en Amilcingo, en el oriente de Morelos, y se opuso a la construcción de un gasoducto y a la instalación de una termoeléctrica en la región. Para difundir información y organizar a la comunidad impulsó una radio comunitaria con recursos mínimos.
Miembros del movimiento relataron que líderes locales, como Jaime Domínguez y Teresa Castellanos, sufrieron hostigamiento, detenciones y torturas en el contexto de la oposición a las obras. La expectativa de algunos sectores cambió cuando, tras una promesa de cierre de la termoeléctrica formulada por el entonces candidato, el gobierno federal optó finalmente por continuar con el proyecto, lo que intensificó las protestas en las que participó Samir. Durante una visita presidencial los manifestantes interrumpieron el acto con consignas como “agua sí, termo no”, y el presidente reaccionó calificando a algunos opositores como “conservadores y radicales de derecha”.


