Morena no necesita que el PAN lo ataque.
Para eso tiene a sus propios integrantes.
La pelea entre las diputadas Miriam Reyes Carmona y María Eugenia García Oliveros dejó al descubierto algo mucho más grave que una simple división interna:
La violencia contra las mujeres utilizada como arma política.
Todo comenzó cuando María Eugenia lanzó una frase que tenía destinataria:
“Solapar también es violencia”.
El mensaje apuntaba a Miriam Reyes, quien reconoció haber contratado como asesor jurídico a Óscar Edmundo Aguayo Arredondo, exregidor de Morena vinculado a proceso por presunta violencia familiar contra su esposa.
Mientras Morena presume defender a las mujeres, una de sus diputadas tuvo como asesor a un hombre señalado por violencia familiar.
todavía vino algo peor.
Mientras María Eugenia hablaba sobre no proteger agresores, se escuchó a Miriam decir:
“Qué hueva”.
La frase incendió la sesión.
Miriam respondió acusando a María Eugenia de gritos, burlas y malos tratos dentro de la propia bancada.
Y así Morena logró algo difícil:
Convertir una discusión sobre violencia contra las mujeres en una pelea donde sus propias diputadas terminaron acusándose de violentarse entre ellas.
El problema no es solamente la división.
Es la congruencia.
No se puede condenar la violencia cuando el señalado pertenece al grupo contrario y minimizarla cuando se trata de un asesor, aliado u operador político.
LA SOMBRA DE LA LUZ DEL MUNDO
El conflicto también alcanza al grupo político de los Reyes Carmona.
Emmanuel Reyes Carmona, hermano de Miriam y actual senador, ha sido identificado públicamente como integrante y defensor de La Luz del Mundo.
El líder de esa organización, Naasón Joaquín García, cumple una condena en Estados Unidos tras declararse culpable de delitos sexuales contra menores.
Ese antecedente vuelve todavía más delicado el discurso de quienes hablan de defender a las mujeres mientras permanecen cerca de estructuras políticas y religiosas marcadas por acusaciones y sentencias de enorme gravedad.
La religión pertenece al ámbito privado.
La incongruencia pública, no.
EL ÚLTIMO GOLPE
Morena presume ser diferente.
Pero la diferencia no se demuestra con discursos.
Se demuestra cuando se condena la violencia incluso si el señalado es asesor, compañero, aliado o amigo.
El peor enemigo de Morena en Guanajuato no está en el PAN.
Está dentro de Morena.
Y cada semana hace menos esfuerzo por ocultarlo.
Por Mario Cervantes










