La nueva enmienda faculta al Estado ruso para apropiarse de empresas dedicadas a la pesca y a la extracción de recursos del subsuelo, con efectos directos sobre la gestión de sectores estratégicos y sobre la economía nacional.
Las modificaciones amplían el listado de actividades consideradas de importancia estratégica en las leyes que regulan las inversiones extranjeras y las entidades económicas clave para la defensa y la seguridad del Estado.
Se considera estratégica la explotación de parcelas de subsuelo con yacimientos de petróleo de entre 50 y 70 millones de toneladas y de gas de entre 30 y 50 mil millones de metros cúbicos.
También se incluyen depósitos de otros recursos minerales y energéticos que superen determinados umbrales.
Entre los recursos añadidos figuran yacimientos de oro (30–50 toneladas), cobre (300.000–500.000 toneladas), uranio, cuarzo de alta pureza y tierras raras del grupo del itrio.
Además se incluyen metales como níquel, cobalto, tántalo, niobio, berilio, diamantes y metales del grupo del platino.
La norma considera estratégicas a las empresas que obtengan más del 50% de sus ingresos anuales por explotación pesquera y cuyo valor supere los 800 millones de rublos, aproximadamente 10 millones de dólares.
La acuicultura de especies anádromas, como los salmones del Pacífico, también queda incluida en la lista de actividades estratégicas.
La ley entrará en vigor 90 días después de su publicación en el boletín oficial.
La inversión extranjera en el país ya está sujeta a controles estrictos y se prohíbe que una empresa bajo dirección de un ciudadano extranjero explote sectores calificados como estratégicos.
Las restricciones se han intensificado tras la ruptura de relaciones con varios países occidentales y las sanciones vinculadas al conflicto en Ucrania.
En los últimos años, el Estado ruso ha nacionalizado más de 100 empresas privadas, medida que ha contribuido al financiamiento de sus capacidades militares.


