Faltan 100 días para el inicio del Mundial de Fútbol 2026 en Estados Unidos, México y Canadá.
La demanda de entradas está en su punto álgido.
La FIFA informó que se vendieron casi dos millones de entradas en las dos primeras fases.
La demanda superó la oferta por más de 30 veces en esas fases de venta, según la FIFA.
Aficionados han protestado por los altos precios de las entradas.
Algunos hinchas expresan preocupación por el ataque estadounidense contra Irán y por la posible afectación a la seguridad en Norteamérica.
Irán disputará sus partidos de la fase de grupos en Estados Unidos, según lo previsto.
Aficionados también han manifestado inquietud por medidas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. y por la violencia cerca de Guadalajara tras la muerte del líder de un cártel.
La presidenta de México afirmó que no hay «ningún riesgo» para los aficionados que viajen al país.
Unipes, asociación de aficionados en España, dijo que la situación no ha afectado la disposición a comprar entradas.
El torneo se celebrará en 16 ciudades repartidas en tres países, lo que complica y encarece los desplazamientos de los hinchas.
El mercado de reventa es amplio y la reventa por encima del valor nominal es legal en Estados Unidos y Canadá.
La FIFA defendió su modelo de venta y afirmó que reinvertirá más del 90% de su inversión presupuestada 2023-2026 en el fútbol.
La asociación francesa Les Baroudeurs du Sport informó que, ante el aumento de precios, enviará 100 de sus 400 miembros al torneo.


