En Karachi, al menos nueve personas murieron y más de 50 resultaron heridas en enfrentamientos con la policía y fuerzas paramilitares cuando cientos de manifestantes intentaron asaltar el consulado de Estados Unidos, según informaron autoridades y hospitales locales. La gravedad de los hechos obligó a un despliegue masivo de fuerzas de seguridad en la zona consular.
La violencia se produjo después de reportes de ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la supuesta muerte del ayatolá Alí Jamenei, lo que provocó protestas en varias ciudades. Las autoridades sanitarias indicaron que decenas de heridos fueron atendidos, algunos en estado crítico.
Una cirujana del principal hospital público de la ciudad confirmó que el centro recibió inicialmente seis cuerpos y varios heridos, y que la cifra de fallecidos aumentó a nueve tras el fallecimiento de tres pacientes graves. La asistencia médica continuó para los heridos trasladados durante las horas de mayor tensión.
La embajada de Estados Unidos en el país informó que monitoreaba protestas en curso ante consulados en Karachi y Lahore y convocatorias en Islamabad y Peshawar, y recomendó precaución a sus ciudadanos. Las autoridades locales reforzaron las medidas de seguridad alrededor de misiones diplomáticas para evitar nuevos incidentes.
Un alto funcionario policial señaló que los manifestantes atacaron brevemente el perímetro del consulado, fueron dispersados y que los reportes sobre un incendio en el edificio no se habían confirmado. Sí se registró la quema de un puesto policial cercano y daños en ventanas del consulado antes de la llegada de las fuerzas de seguridad.
Testigos relataron que decenas de manifestantes chiíes permanecían reunidos a aproximadamente un kilómetro del consulado, instando a otros a sumarse, y que uno intentó prender fuego a una ventana antes de la intervención policial. Las protestas en torno al consulado continuaron durante varias horas con lanzamiento de piedras contra los agentes.
El ministro del Interior hizo un llamado a la calma, señalando que Pakistán comparte el dolor del pueblo iraní y pidiendo que las protestas se expresen de forma pacífica. El gobierno provincial de Sindh hizo un llamamiento similar y advirtió sobre las consecuencias de la violencia.
En Islamabad, la policía empleó gas lacrimógeno y palos para impedir que cientos de manifestantes chiíes marcharan hacia la embajada en el Enclave Diplomático, donde se había desplegado personal adicional. En Peshawar, las autoridades también usaron gas lacrimógeno y bastones para dispersar a miles de personas que intentaban acercarse al consulado estadounidense.
En otras ciudades, se registraron concentraciones de distinto tono: en Multan hubo una manifestación pacífica con consignas contra Israel y Estados Unidos, y en Lahore y Gilgit-Baltistán se reportaron protestas y convocatorias similares. Participantes describieron al líder iraní como una figura de referencia para la comunidad chií y expresaron su rechazo a Estados Unidos e Israel.
Las autoridades indicaron que reforzaron la seguridad en los consulados y la embajada de Estados Unidos en todo el país para prevenir más disturbios. Los chiíes representan aproximadamente el 15% de la población paquistaní, y aunque han organizado protestas contra Estados Unidos e Israel en el pasado, choques de esta magnitud son poco frecuentes.


