La conversación entre Francia y China puede repercutir en el entorno económico y diplomático del que dependen exportadores e inversores locales, al influir en normas comerciales y en el funcionamiento del multilateralismo que sostiene la cooperación internacional.
El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, y Emmanuel Bonne, asesor diplomático del presidente francés, mantuvieron una conversación telefónica en la que coincidieron en la necesidad de coordinar posiciones sobre los conflictos en Ucrania, Venezuela e Irán.
Según un comunicado de la Cancillería china, Wang subrayó que, como grandes países que defienden la independencia y la autonomía estratégicas, Pekín y París deben intensificar la comunicación y la coordinación para «inyectar estabilidad» en el escenario internacional y reforzar el valor estratégico de sus relaciones bilaterales.
El jefe de la diplomacia china reiteró además que China y Europa son «socios y no rivales», una relación avalada por más de medio siglo de cooperación, y aseguró que ambas partes cuentan con la capacidad para gestionar sus diferencias comerciales mediante el diálogo y la concertación.
Wang manifestó asimismo su deseo de que Francia desempeñe un papel «positivo» dentro de la Unión Europea para impulsar un desarrollo sano y estable de las relaciones entre Bruselas y Pekín, en un contexto de tensiones geopolíticas y cuestionamiento del multilateralismo.
Según la versión oficial china, Bonne dijo que Francia concede gran importancia a la cooperación estratégica integral con China y se mostró dispuesto a reforzar la coordinación bilateral y multilateral para responder a los principales desafíos internacionales y contribuir a la seguridad y la estabilidad globales.
El encuentro entre los dos responsables se produce tras la reciente visita del presidente francés a China, en la que se abordaron la guerra en Ucrania, el reequilibrio económico entre China y la Unión Europea y la ampliación de la cooperación bilateral.
El contacto también sucede en el marco de la creación de la denominada Junta de la Paz impulsada por el presidente estadounidense para supervisar el alto el fuego en Gaza, iniciativa que varios países europeos, incluida Francia, consideran un desafío a la autoridad de Naciones Unidas; China no se ha pronunciado sobre la invitación a sumarse y ha reafirmado su defensa de la ONU como eje central del sistema internacional.




