En Cuba al menos diez presos por motivos políticos han sido excarcelados, según la ONG Prisoners Defenders, en el marco del proceso anunciado por el Gobierno para liberar a 51 reclusos, un hecho que tiene impacto directo en familias y comunidades locales.
Las primeras salidas coincidieron con el anuncio oficial de que La Habana había iniciado un diálogo con representantes estadounidenses, si bien las autoridades cubanas no han vinculado ambos hechos.
Las personas liberadas no incluyen a opositores o activistas conocidos; la mayoría son ciudadanos anónimos que participaron en protestas antigubernamentales en años anteriores, consideradas entre las mayores en décadas y mayoritariamente pacíficas.
Entre los excarcelados figura Adael Jesús Leyva Díaz, de 29 años, condenado a 13 años por sedición, quien al regresar a su barrio en La Habana dijo sentirse feliz por reunirse con su familia y mencionó la necesidad de encontrar trabajo para mantener a sus hijos.
Las excarcelaciones son beneficios que permiten la salida del centro penitenciario sin extinguir la pena, condicionadas al cumplimiento de requisitos durante el resto del periodo sancionatorio.
Según Prisoners Defenders, los liberados hasta ahora son hombres de entre 26 y 52 años con condenas de entre 9 y 16 años por delitos como atentado, desacato, desórdenes públicos, sabotaje y sedición.
La organización también reportó la liberación de algunos presos comunes, entre ellos al menos dos condenados por delitos como robo con fuerza.
Varias ONG han criticado la opacidad del proceso por la ausencia de listas públicas de beneficiados y explicaciones sobre la modalidad de las liberaciones; Amnistía Internacional consideró que se está utilizando a presos «como fichas de cambio» y reclamó la liberación plena e incondicional de quienes fueron encarcelados por motivos políticos.
En ocasiones previas el Vaticano ha mediado en procesos de excarcelación en la isla; representantes cubanos se reunieron con autoridades de la Santa Sede y también hubo contactos con diplomáticos estadounidenses antecesores, según fuentes públicas.
En un acuerdo anterior, una excarcelación masiva benefició a 553 personas en el marco de negociaciones que incluyeron la salida de Cuba de una lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo, aunque cambios en la administración estadounidense posterior alteraron ese escenario; pese a ello, las liberaciones se llevaron a cabo.
Prisoners Defenders estima un máximo histórico de 1.214 presos por motivos políticos en la isla, mientras Justicia 11J contabiliza 760 personas privadas de libertad por razones políticas, cifras que reflejan discrepancias entre ONG sobre el recuento.


