La decisión de la Agencia Internacional de Energía de liberar 400 millones de barriles de reservas de emergencia tiene impacto directo en el mercado energético local, donde consumidores e industrias podrían ver moderada la presión sobre los precios de los combustibles. La medida busca mitigar efectos inmediatos de la crisis internacional sobre el suministro y la economía doméstica.
El conflicto en Oriente Medio ha interrumpido el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz, convertido refinerías en blancos y aumentado la inquietud de los inversionistas sobre el suministro global. Esas perturbaciones han provocado oscilaciones pronunciadas en los precios del crudo y mayor volatilidad en los mercados.
La AIE acordó la mayor liberación de reservas de su historia, comprometiendo a sus países miembros a poner petróleo adicional en el mercado global. La iniciativa representa un cambio en el enfoque de los gobiernos, que hasta ahora se mostraban renuentes a recurrir a las existencias estratégicas.
Los países tienden a coordinarse antes de usar reservas porque el petróleo es una materia prima de alcance mundial y una oferta súbita puede tener efectos internacionales. La AIE, creada tras la crisis petrolera de la década de 1970, actúa como plataforma de coordinación entre sus miembros.
Los países miembros de la AIE disponen de más de 1.200 millones de barriles en existencias públicas de emergencia y alrededor de 600 millones adicionales mantenidos por la industria bajo obligación gubernamental. La liberación acordada supera con creces despliegues previos, que fueron limitados en comparativa.
Cada país miembro se compromete a mantener reservas equivalentes a 90 días de sus importaciones; Estados Unidos, que exporta más de lo que importa, conserva su propia Reserva Estratégica de Petróleo aun cuando no esté sujeto a ese requisito. Reponer lo extraído de las reservas será una consideración clave en las decisiones futuras.
Decidir el momento de recurrir a las reservas es complejo, ya que depende de cuánto dure el conflicto y del grado en que continúe el bloqueo del estrecho de Ormuz. La efectividad de la liberación también se mide en semanas de suministro, por lo que su impacto es esencialmente temporal.
El recurso a reservas estratégicas ya se ha utilizado en interrupciones graves del suministro asociadas a guerras y otras crisis en distintas regiones. En esta ocasión, la medida fue respaldada por las principales potencias, incluido el Grupo de los Siete, que comprometió una parte sustancial del total anunciado.
A pesar del anuncio coordinado, los precios del crudo volvieron a subir tras confirmarse la liberación, dejando el barril muy por encima de los niveles previos al conflicto. Analistas advierten que la medida amortigua el choque a corto plazo, pero que si la interrupción se prolonga será necesario reevaluar estrategias y reponer las reservas para evitar pérdidas de colchón estratégico.


