El ataque incluyó a la refinería de Haifa, la mayor instalación de ese tipo en la ciudad, según informó el Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, lo que sitúa a la planta como un objetivo de importancia local por su impacto potencial en el suministro y la actividad industrial de la zona. No se han ofrecido detalles públicos sobre daños materiales en la instalación.
El Comando Central indicó que los ataques iraníes se dirigieron a instalaciones civiles en Israel y a objetivos en varios países árabes que acogen bases militares estadounidenses. En su comunicado en redes sociales no precisó el alcance de los impactos en cada objetivo.
La refinería, operada por el grupo Bazan, ya había suspendido de forma preventiva sus operaciones cuando comenzaron las operaciones militares sobre Irán, y previamente detuvo su actividad durante la llamada guerra de los 12 días. Esa suspensión subraya la vulnerabilidad de infraestructuras críticas en fases de escalada regional.
Los servicios de emergencia en Haifa informaron de un impacto con un herido cuya vida no corre peligro, sin especificar el lugar exacto del suceso. La censura militar israelí exige a los medios evitar publicar la localización concreta de los impactos, por lo que no ha sido posible verificar de forma independiente el alcance de los daños.
Además de la refinería de Haifa, el Comando Central señaló como objetivos los aeropuertos internacionales de Dubái, Kuwait y Erbil, hoteles conocidos en Dubái y Baréin, y el puerto comercial de Dubái. También mencionó ataques en áreas residenciales de Israel, Catar y Baréin.
Con esa relación de blancos, el Comando Central rechazó la versión iraní de que su respuesta militar se limitó a instalaciones y bases estadounidenses en la región. Las autoridades no han proporcionado por ahora un balance oficial y la información sobre daños sigue siendo parcial.


