La escalada militar entre Irán e Israel alcanzó objetivos en territorio israelí según la Guardia Revolucionaria iraní, y provocó víctimas en localidades como Beit Shemesh, lo que subraya el impacto directo sobre la población civil en Israel.
Medios iraníes, citando a la Guardia, informaron que la oficina del primer ministro israelí y el lugar de despliegue del comandante de la Fuerza Aérea fueron atacados con misiles Jeibar en “ataques selectivos y sorpresivos”.
Las agencias iraníes calificaron los ataques de “exitosos” y señalaron que se centraron en “el complejo gubernamental del régimen sionista”, aunque añadieron que los resultados y datos complementarios se comunicarán más adelante.
La oficina del primer ministro de Israel negó que su sede hubiera sido blanco de ataques y calificó las informaciones como propaganda de la Guardia Revolucionaria; un portavoz aseguró además que el primer ministro se encuentra en el país.
Irán lanzó esta nueva oleada de misiles, la décima desde el inicio de las hostilidades, después de que fuerzas israelíes y estadounidenses iniciaran ataques aéreos contra objetivos iraníes.
Las defensas israelíes repelieron la mayor parte de los proyectiles, pero un impacto contra una sinagoga que protegía un refugio comunitario y viviendas cercanas en Beit Shemesh causó la muerte de nueve personas, entre ellas un joven de 16 años.
Con ese ataque, las autoridades israelíes contabilizan diez víctimas mortales conocidas; en Irán, la Media Luna Roja reporta más de 550 muertos, entre ellos 180 en el ataque contra una escuela en Minab.
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