En unidades neonatales locales, la administración de una pequeña dosis de sacarosa por vía oral antes de procedimientos con aguja podría reducir el dolor en recién nacidos hospitalizados, según una revisión sistemática que tiene implicaciones para la práctica clínica en hospitales de la región. La medida resulta especialmente relevante donde los lactantes prematuros son sometidos a venopunciones y otras pruebas frecuentes que pueden no contar siempre con alivio adecuado.
La revisión de la Colaboración Cochrane analizó 29 ensayos clínicos con más de 2.700 bebés prematuros y a término sometidos a extracción de sangre en el entorno hospitalario. Los estudios compararon la sacarosa con atención estándar, agua u ausencia de tratamiento y evaluaron el dolor durante e inmediatamente después de la punción.
Los resultados indican que la sacarosa reduce el dolor en esos momentos y que su efecto es mayor cuando se administra junto con un chupete o tetina. No se registraron efectos adversos inmediatos asociados al uso de sacarosa en los ensayos incluidos.
Los autores recuerdan la importancia de tratar el dolor procedimental en recién nacidos, dado que el dolor repetido y no tratado se asocia con crecimiento físico más pobre y con repercusiones en el desarrollo cerebral. Al mismo tiempo, advierten que la evidencia disponible se centra en efectos a corto plazo y que hacen falta estudios sobre posibles consecuencias del uso repetido en bebés ingresados durante largos periodos.
La revisión también detectó variaciones en la práctica clínica respecto a la dosis y el momento de administración de la sacarosa, por lo que los investigadores sugieren que los hallazgos podrían servir para elaborar protocolos de medicación formales. Recomiendan que la sacarosa se use con un propósito específico para procedimientos dolorosos y que su uso quede documentado, en lugar de administrarla rutinariamente para calmar a un bebé que llora.
Las próximas líneas de investigación previstas incluyen comparar la sacarosa con otras medidas efectivas de consuelo, como el contacto piel con piel y la lactancia materna, y evaluar posibles efectos a largo plazo del uso repetido en unidades de cuidados neonatales.


