Un fallo judicial reciente ha determinado que los derechos sobre el icónico personaje de lucha libre mexicano, Octagón, pertenecen a la empresa Promociones Antonio Peña, conocida como Triple AAA. Desde el año 1996, la compañía tiene la concesión del nombre y la imagen del luchador, cuya popularidad ha perdurado a lo largo de las décadas. Esta decisión se conoció el 12 de junio y establece que dichos derechos estarán vigentes hasta 2035.
La resolución también otorga a la WWE el derecho de uso del personaje gracias a un acuerdo previamente establecido. En consecuencia, el luchador original, a pesar de su legado en el cuadrilátero, no puede frenar el uso de su distintivo atuendo ninja tanto en México como en el ámbito internacional.
Octagón ha sido una figura emblemática de la lucha libre en el país, destacándose por su estilo influenciado por artes marciales, especialmente el Karate Shotokan. Su carrera se extiende por más de cuarenta años, habiendo debutado en los años 80 y acumulado reconocimientos significativos, incluido su ingreso al Salón de la Fama de la Triple AAA en 2011.
A lo largo de su trayectoria, Octagón ha cimentado su fama al participar en múltiples películas del género y al lograr victorias notables, incluyendo la obtención de la máscara de Huracán Ramírez II y la cabellera de Pentagón. A pesar de los retos legales en torno al uso de su nombre, continúa su actividad en el circuito de lucha libre.
Tras el anuncio del fallo, Octagón, cuyo nombre real es Juan Manuel Zúñiga, externó su desacuerdo a través de redes sociales, sugiriendo que la información circulante era errónea. En un mensaje en Twitter, puntualizó que los derechos no son otorgados por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), sino por el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR), reafirmando su pertenencia al nombre.
Sin embargo, el reciente fallo judicial contradice su postura, lo que implica una discrepancia entre sus registros y las resoluciones legales que afectan a las empresas. Esta situación refleja los complejos desafíos que enfrentan incluso las figuras más reconocidas en cuanto al control de su propia imagen dentro del mundo de la lucha libre.




