En el Senado, senadoras del PRI y del PAN no acudieron ni fueron invitadas al salón de belleza instalado en la Cámara Alta, por lo que la atención en ese espacio quedó restringida a representantes de Morena, PT y PVEM.
Personal de resguardo parlamentario colocó sellos en el área destinada a la estética, aunque esos sellos fueron retirados posteriormente.
La senadora priista Carolina Viggiano afirmó que ni ella ni su grupo parlamentario han hecho uso del salón y que desconocían su existencia.
La senadora panista Lilly Téllez envió una carta a la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, para que explique la forma de operación del espacio, que ofrecía servicios de corte, tintes, maquillaje y manicura; Castillo reconoció haber acudido al salón.
Téllez subrayó que, al tratarse de una institución financiada con recursos públicos, cualquier opacidad en la asignación de espacios, la contratación de servicios o la utilización de instalaciones con fines distintos a la función legislativa resulta jurídicamente inaceptable.
En su misiva solicitó que se aclare qué instancia del Senado decidió la instalación del salón en el piso 2 del edificio de oficinas, si se licitaron los servicios de estilismo, y si el espacio se arrienda.
También pidió información sobre la adquisición de insumos, maquillaje y mobiliario, y señaló que se menciona a Gustavo Nava Muñoz, propietario de Comercializadora Aureo, como proveedor de productos para la estética, empresa que presuntamente carece de un domicilio fiscal verificable.
Téllez exigió además precisar si algún gasto relacionado con el salón —insumos, mobiliario, adecuaciones, mantenimiento, electricidad, agua, limpieza o seguridad— fue cubierto con recursos del presupuesto del Senado, y, en caso afirmativo, la partida presupuestal, los montos y los comprobantes correspondientes.
Entre las legisladoras que han acudido al espacio dedicado al cuidado de las senadoras se mencionan a Juanita Guerra Mena, del PVEM, y a las morenistas Judith Díaz y Laura Itzel Castillo, entre otras.


