En Colima, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió su «plan B» de reforma electoral y negó que la iniciativa vaya a restar presupuesto a los gobiernos estatales, subrayando la importancia del asunto para las finanzas locales. Señaló que el objetivo es redirigir recursos hacia obras y programas en beneficio de la población.
Explicó que la propuesta busca disminuir privilegios en congresos estatales, el Senado de la República y regidurías, con el fin de destinar esos recursos a proyectos públicos. Afirmó que la medida forma parte de un compromiso para ajustar el gasto político y priorizar la inversión social.
Dijo además que no está de acuerdo con los altos salarios de consejeros del Instituto Nacional Electoral ni con un presupuesto elevado para el Senado. Consideró que reducir esos rubros permitiría liberar recursos para obras.
La presentación del llamado «plan B» se produjo luego de que la propuesta de reforma electoral anterior fuera desechada por la Cámara de Diputados por un amplio margen. Ante ese rechazo, insistió en la necesidad de replantear la iniciativa.
La presidenta anunció que enviará la nueva propuesta al Poder Legislativo a comienzos de semana y que la Secretaría de Gobernación continúa trabajando en su redacción. Señaló que la reforma busca, en términos generales, «disminuir los privilegios» de los actores políticos.
El proyecto contempla permitir consultas sobre temas electorales, entre ellos la reducción de los montos asignados a los partidos políticos. También incluye la posibilidad de que la revocación de mandato pueda celebrarse en el tercero y cuarto año del periodo de gobierno.
Sheinbaum defendió la propuesta original como un mecanismo para «acabar con los privilegios» y reducir los recursos públicos destinados a los partidos, manteniendo la postura de priorizar recursos hacia obras y servicios para la ciudadanía.


