Las autoridades de Valais abrieron una investigación penal contra los gerentes del bar Le Constellation en Crans-Montana tras el incendio en una fiesta de Año Nuevo que dejó 40 muertos. La pesquisa busca aclarar responsabilidades locales en un siniestro que conmociona a la comunidad turística.
Dos personas están sospechadas de homicidio involuntario, lesiones corporales involuntarias y causar un incendio involuntariamente, informó la fiscal jefe de la región, Beatrice Pilloud, que señaló que la instrucción se abrió para “explorar todas las pistas”. No se han divulgado los nombres de los gerentes investigados.
El fuego se desató en la madrugada, alrededor de la 1:30, en el bar abarrotado de celebrantes y provocó además más de un centenar de heridos. Muchas de las personas afectadas son adolescentes o jóvenes de entre 20 y 25 años, según la policía.
Los investigadores creen que bengalas colocadas sobre botellas de champaña prendieron al acercarse demasiado al techo, que estaba cubierto con material de insonorización. Las autoridades anunciaron que evaluarán si ese material cumplía la normativa y si se permitía el uso de bengalas en el local.
También se examinarán otras medidas de seguridad del recinto, como la disponibilidad de extintores y el estado de las salidas de emergencia. El responsable regional de seguridad, Stéphane Ganzer, afirmó que “algo no funcionó” y que alguien cometió un error en la organización o en los materiales empleados.
La gravedad de las quemaduras ha dificultado la identificación de víctimas y heridos, por lo que las familias han tenido que facilitar muestras de ADN; en algunos casos las identificaciones personales quedaron reducidas a cenizas. Las autoridades informaron que cuatro cuerpos —dos de 16 años, uno de 18 y una mujer de 21, todos suizos— ya fueron identificados y entregados a sus familiares, mientras que varias personas heridas permanecen sin identificar.
Las cifras comunicadas a las autoridades señalaron inicialmente 119 heridos, 113 de ellos identificados formalmente; posteriormente representantes italianos indicaron un total de 121 heridos, con cinco aún sin identificar y catorce ciudadanos italianos hospitalizados. Entre las personas afectadas también hay nacionales de Francia, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Luxemburgo, Bélgica, Portugal y Polonia.
Familiares esperan información con angustia y algunos expresan cansancio e ira ante la prolongada incertidumbre. Una madre buscó entre los cuerpos y pidió saber dónde está su hijo; psicólogos que trabajan con las familias describen la espera como una experiencia que mina la estabilidad emocional.
La prioridad de las autoridades es proporcionar respuestas y apoyo a los allegados de las víctimas, mientras fuera del bar continúan los memoriales improvisados con ramos y velas y la comunidad acompaña el duelo colectivo.


