Para Irán, la continuidad y la estabilidad del liderazgo supremo son de importancia local y nacional, y el Gobierno aseguró que no existe problema con el nuevo líder, Mojtaba Jameneí, tras las versiones sobre su estado de salud difundidas desde Estados Unidos. El ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchí, afirmó que Jameneí envió un mensaje público y que cumplirá con sus funciones conforme a la Constitución.
Araqchí dijo en una entrevista con un medio estadounidense que el sistema político iraní está sólidamente arraigado en la sociedad y no depende de una sola persona ni de un grupo reducido. Defendió la solidez institucional para explicar la normalidad en el funcionamiento de las autoridades.
El ministro restó credibilidad a las afirmaciones de un funcionario estadounidense, Pete Hegseth, que había sostenido que el sucesor de Alí Jameneí estaba herido y posiblemente desfigurado. Araqchí recordó otras versiones previas —como que las autoridades se encontraban en búnkeres— y subrayó que líderes como el presidente y el presidente del Parlamento han aparecido públicamente.
Preguntado sobre la posible asistencia de Rusia o China a los servicios de inteligencia iraníes, Araqchí reconoció que ambos países son socios estratégicos y dijo que mantienen una estrecha cooperación, incluida la militar. Añadió, sin embargo, que no iba a entrar en detalles sobre ese tipo de coordinación.
El representante iraní también defendió la actuación del país en el conflicto, señalando que la guerra es una acción impuesta a Irán y no una iniciativa propia. Calificó las acciones contra Irán de agresión no provocada e ilegal y sostuvo que Teherán sólo está actuando en defensa.


