La muerte del ayatolá Alí Jameneí y la participación de la CIA e Israel en la operación repercuten en la seguridad regional y afectan a países del Golfo donde hay bases militares y comunidades vinculadas a la potencia occidental. Según el diario citado, la inteligencia estadounidense siguió durante meses los movimientos del líder supremo iraní y facilitó la localización de una reunión clave en su complejo residencial.
Estados Unidos e Israel habían planeado inicialmente un ataque nocturno, pero lo pospusieron ante la información de que la reunión tendría lugar por la mañana en el conjunto de edificios donde reside Jameneí. La agencia estadounidense habría confirmado la presencia del propio Jameneí junto a altos cargos, lo que permitió concentrar el golpe.
La operación se ejecutó a primera hora y los misiles de largo alcance alcanzaron el complejo a media mañana, en un ataque que, según la fuente, no requirió gran número de aeronaves pero sí armamento potente. Los altos mandos iraníes de defensa y seguridad se encontraban en distintos inmuebles dentro del conjunto en el momento del impacto.
Entre los fallecidos, el informe menciona al comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur; al ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; al jefe del Estado Mayor, Abdorrahim Musaví; al secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani; y al jefe de la Oficina de ese organismo, Mohamed Shirazi, todos ellos confirmados muertos. Tras el ataque al complejo, también fueron bombardeadas otras ubicaciones donde se encontraban funcionarios de inteligencia, con todos muertos salvo un alto cargo que logró escapar, sin identificar por el diario.
El periódico apunta que la guerra de 12 días entre ambos países el pasado junio permitió a la CIA entender mejor las comunicaciones y desplazamientos de Jameneí y de los líderes de la Guardia Revolucionaria, y que en meses posteriores la agencia fue confirmando patrones sobre sus ubicaciones habituales. Según la misma fuente, esa trazabilidad se manejó de forma similar a la que precedió a la captura de otro mandatario en una operación anterior.
Irán ha prometido vengar el asesinato y, hasta ahora, ha lanzado ataques contra Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin y Kuwait, entre otros aliados de Estados Unidos y lugares donde existen bases militares occidentales.


