Más de 87,000 Peregrinos Arriban a la Basílica de Guadalupe: Un Viaje de Fe y Unidad
La reciente peregrinación a la Basílica de Guadalupe ha congregado a más de 87,000 personas, un evento que no solo refuerza la espiritualidad local, sino que también resalta la movilidad urbana y el crecimiento del turismo en Querétaro y la región del Bajío. Con la participación de hombres, mujeres y ciclistas, este acto reafirma la tradición y el sentido de comunidad en un contexto donde cada paso cuenta.
Durante 17 días, los peregrinos enfrentaron el frío de la Sierra Gorda y la calidez del Semidesierto, convirtiendo cada kilómetro recorrido en una experiencia de fe profundamente significativa. Desde las primeras horas de la mañana, el Atrio de las Américas se colmó de familias y grupos parroquiales que, entre risas y cánticos, también se preparaban para la Santa Misa encabezada por el Obispo de Querétaro, Mons. Fidencio López Plaza.
El evento no solo representa la culminación de un arduo camino, sino que también impacta positivamente en la economía local. Las rutas empleadas por los peregrinos, como las que atraviesan la autopista México-Querétaro, generan un movimiento comercial en los pueblos que encuentran a su paso, contribuyendo así a la derrama económica en la zona metropolitana y áreas aledañas.
A lo largo del trayecto, los peregrinos compartieron momentos y anécdotas que se convertirán en parte de su historia personal y colectiva, fortaleciendo la identidad queretana. Esta experiencia también representa una oportunidad para potenciar el turismo religioso en la región, que cada año atrae a más visitantes en búsqueda de significado y conexión cultural.
La 136ª Peregrinación Varonil y la 64ª Peregrinación Femenil, junto con la Peregrinación Ciclista, son un claro reflejo de cómo lo espiritual y lo social se entrelazan, mostrando la fortaleza de la comunidad. Este evento no solo honra la devoción, sino que también destaca el carácter único de Querétaro como un punto de encuentro de tradiciones y fe.
Con cada estandarte levantado y cada paso dado, los peregrinos reafirmaron su compromiso con una tradición que sigue viva; así, desde el corazón de la Sierra Gorda hasta el Tepeyac, se teje una historia compartida de resiliencia y unidad. La magnitud de este evento trasciende la ruta física y se convierte en un símbolo de esperanza y comunidad en un mundo en constante cambio.










