La suspensión de la Línea Z del Tren Interoceánico afecta directamente la conectividad entre los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, donde la baja afluencia de pasajeros reduce el flujo de personas y mercancías en la región. En su segundo año de operación la línea mostró una demanda limitada, según autoridades responsables.
El promedio de ocupación fue de 189 pasajeros por viaje, menos de la mitad de la capacidad instalada de 400 personas por tren. Ese número equivale a la ocupación de un autobús de la Línea 1 del Metrobús de la Ciudad de México, con asientos todavía disponibles.
La cifra representa una caída del 38% respecto al año anterior, de acuerdo con datos de la paraestatal Ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec. La reducción en la demanda plantea retos operativos y financieros para la línea.
El servicio permanece suspendido desde un descarrilamiento que dejó 14 pasajeros fallecidos y más de 100 lesionados. La interrupción intensifica la necesidad de revisar protocolos de seguridad y el plan de operación.
Autoridades y la paraestatal enfrentan el desafío de reactivar el servicio y recuperar la confianza de los usuarios mientras evalúan medidas para mejorar la ocupación y garantizar la seguridad en la ruta.


