En Venezuela, la detención de Nicolás Maduro y la jura de Delcy Rodríguez como presidenta encargada han profundizado la incertidumbre política y repercuten en la vida pública del país.
El presidente de Estados Unidos descartó convocar elecciones en Venezuela en los próximos 30 días, porque, dijo, esa decisión depende de que el país «recupere su salud».
En una entrevista, afirmó que Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro, «está cooperando» con las autoridades estadounidenses y mostró confianza en sus intenciones hacia la nación.
El mandatario agregó que no hubo contacto desde Washington con Rodríguez antes de la operación militar que, según fuentes oficiales, detuvo a Maduro y a su esposa en su residencia de Caracas y que también incluyó bombardeos en varios puntos del territorio.
Rodríguez juró el cargo de presidenta encargada ante Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, en un acto que coincidió con la inauguración de un nuevo período legislativo dominado por el oficialismo.
Durante su intervención, la nueva mandataria calificó la acción como «una agresión militar ilegítima», denunció el sufrimiento del pueblo venezolano y sostuvo que Maduro y Cilia Flores son «rehenes» en Estados Unidos.
La sucesión de hechos mantiene la tensión política y plantea interrogantes sobre los próximos pasos en materia política y humanitaria en el país.


